15 jun 2009

Yo era fan de U2

Hoy me enteré que faltan dos semanas para que comience la gira de U2 y su nuevo disco, Who cares a f... digo, No line in the horizon.

Recuerdo cuando era un fan de U2. Tuve todos sus discos, dormí en la taquilla por los boletos, etc. etc. etc. Hasta que un día dije "¡basta, Bono! No te daré un peso más por tener dos singles de una misma canción...." y se acabó.

No tengo respuesta sobre el por qué no soy más fan de U2. Pero la verdad, me siento más tranquilo sin esas cargas. No sé si será la edad, pero junto con U2 se fueron también los fanatismos por Radiohead, Portishead, Café Tacvba, la justicia social y salvar al mundo. Ya no me va a dar tiempo, le dije a Jano el viernes pasado(extraño personaje del cual hablaremos bastante en los próximos días). Puso auténtica cara de decepción.

No compré el nuevo disco de U2. Pero tuve que comprar un nuevo celular y ¿adivinen cuál compré? No me atreví a bajarlo de Internet. Es difícil dejar los viejos vicios.

2 comentarios:

LaKsman Sumano dijo...

Señor Agus..

Nunca acostumbro escribir en blogs, pero leer su post me inquieta un poco.

Lo invito a continuar con el ideal de la musica como expresión cultural que desahoga la cotidianeidad y nos envuelve en una atmosfera ajena a la laboral del día a día.

Yo trato de contagiar a mi esposa con esa filosofía y aunque dificil, creo que continuo en escencia tratando de no abandonar viejas batallas.

Avante y no dejes que la edad y responsabildades acaben con el guerrillero que lleva dentro.

elagus dijo...

Amigo; qué terrible es que ahora hablemos por carta virtual, en vez de alrededor de un Anjou, como los tres mosqueteros (que eran 4).

Nah, no es tan serio como haber perdido el deseo de cambiar el mundo. Se trata del radicalismo lo que se fue, sin darme cuenta además.

Y la culpa no es de las responsabilidades diarias. Al contrario; esas canijas me hacen ver que todo se lo está llevando el carajo. Lo que creo es que llegó la hora de cambiar las estrategias... no nos va a dar tiempo de hacer lo macro; hagamos lo micro.

Pero insisto: discutámoslo alrededor de una mesa. Todos los lectores quedan invitados.